CREACIÓN DEL CONCEJO MUNICIPAL DE DISTRITO DE CERVANTES

UN PASO TRASCENDENTAL PARA EL DESARROLLO

Cervantes es quizás la población más antigua de Alvarado. Fue fundada alrededor de 1835. Por mucho tiempo se pensó que su nombre se derivaba de uno de los primeros en llegar, el español Juan de Cervantes. Sin embargo, un estudio  más recientes publicado en la revista de La Asociación de Genealogía e historia de Costa Rica número 11-2023 de la autoría del señor Rodrígo Granados Jiménez refuta esta  teoría, e indica que: 

"De Juan Miguel de Cervantes no se ha encontrado evidencia alguna de posesión
de tierras al este de la ciudad Cartago que permita validar la hipótesis
de que el nombre de la comunidad se deba a su apellido, más al contrario, el
nombre de la comunidad se debe a otra persona. La posesión documentada de
tierras en esta región por parte alguien de apellido Cervantes atañen al capitán
Lucas de Cervantes, mulato libre, vecino del barrio Los Ángeles de Cartago,
quien vivió en la segunda mitad del siglo XVII, hijo de Bartolomé de Zúñiga y de
Catalina de Ortega. La primera fuente que lo confirma es su testamento emitido
en 1689, muchos años antes de la llegada de Juan Miguel de Cervantes a Costa
Rica,"

Continua dicho artículo relatando hechos relevantes sobre los inicios de Cervantes como poblado, y sus tempranos inicios que hasta dicho estudio no se habían registrado: 

"En abril de 1744, doña Gertrudis de Hinojosa —de aproximadamente 46
años y viuda de Francisco Gutiérrez, fallecido hacia 1733, denunció para
su respectivo reconocimiento y propiedad, ser la dueña del “potrero llamado
Las Lomas de Santiago (alias) Cervantes, consistente en tres caballerías de
tierra de montaña que su finado esposo había comprado al capitán Lucas de
Cervantes con escritura y recibo de legítimos títulos. La denuncia se debió a que
el día 16 de febrero de ese año, un bando informaba de que dichas tierras iban
a declararse baldías y realengas(...)La
indagatoria la llevó el señor Gerónimo del Rosal, Teniente de Visitador General
y Juez Comisario de Medidas y Tierras. La recuperación de los derechos de propiedad
de dichas tierras ya llevaba algunos años, y el proceso ya era conocido
como “Cervantes” o “caso Cervantes”. Al respecto, los capitanes José Guerrero
y Marcos Chichilla testificantes en el proceso, en relación al nombre del lugar
y bajo juramento, dieron una respuesta casi idéntica. Chinchilla
particularmente dijo: “Que ha muchos años que conoce el dicho sitio nombrado
Cervantes por ser estos, a los de dicho apellido, de los dueños cuyos fueron, de
donde toma el nombre el citado paraje”.

Fue de esta manera, que tiempo después, Juan José de Aguilar, un mestizo residente en Cartago, también fue propietario de tierras en la región a principios del siglo XIX. Falleció el 28 de abril de 1808, y en su testamento, fechado el 30 de octubre de 1804, declaró ser dueño de terrenos con sus respectivos títulos de propiedad en el “paraje llamado Cervantes”, los cuales serían posteriormente repartidos entre sus herederos.

El proceso de poblamiento de Cervantes comenzó en la década de 1830, puede considerarse el año 1839 como fecha clave para su establecimiento. En ese año, una propiedad de gran extensión fue vendida a los vecinos de San Rafael, lo que propició la llegada de nuevos habitantes. Durante la década de 1840, Cervantes se consolidó como un poblado y, para 1848, ya surgía la necesidad de una escuela. 

Según datos de Archivos Nacionales en enero de 1860 se envió una instancia al obispo Augusto Thiel, para construir una ermita u oratorio. Entre los firmantes de la petición aparecen: don Toribio Aguilar, don Francisco Leandro, don Nicanor Bonilla, don Baltazar Saborío y don Félix Zabaleta.

Seguramente, en atención a esa solicitud, el 12 de marzo de 1868 se bendijo el oratorio de Cervantes, que construyeron los vecinos. Ese mismo día bendijeron los ornamentos, donados por el obispo Monseñor Anselmo Llorente y Lafuente, y el padre Víctor Ortiz celebró la misa, en honor de San Francisco Javier.

Mediante la Ley Número 28 del 09 de Julio de 1908 se crea el cantón de Alvarado que incluye a Cervantes como su segundo distrito, a pesar de que los Cervanteños no querían ya que tenían mucho más afinidad, relación eclesiástica y comunicación con Oreamuno, por eso fue que muchos de ellos plantearon al gobierno su separación del cantón de Alvarado y su unión al cantón de Oreamuno, solicitud de que fue denegada en su momento.

Debieron pasar sesenta años para que los habitantes del distrito segundo del cantón de Alvarado dieran un paso transcendental, la creación del Concejo Municipal del Distrito de Cervantes, que según decreto No.22 del 10 de julio del 1968 le otorgaba la administración de los bienes públicos y las finanzas del distrito a sus mismos vecinos sin depender tanto de una administración cantonal ubicada en Pacayas y que desde siempre había sido tan distante. Ahora, tras mas de cincuenta años de ese hecho se ven los frutos y la certeza con que actuaron ese grupo de vecinos.

 

Con la experiencia de haber sido regidor municipal en Paraíso en el periodo 1958-1962, presidente del Concejo y haber logrado para Santiago un desarrollo enorme, Don Hernán Luna Fallas deja este pueblo, al que lo había llevado su padre Don Joaquín y llega a establecerse en Cervantes, ahí junto a un grupo de cervanteños progresistas encabeza las gestiones para solicitar la creación de un Concejo Municipal de Distrito. Dos condiciones debían cumplirse: primero que existiera una distancia de más treinta kilómetros a la cabecera del cantón, en aquel tiempo no había camino transitable entre Cervantes y Pacayas, así que la distancia debía medirse viajando por Cartago, y que las rentas del distrito sobrepasan los treinta kilómetros que indicaba la Ley, bueno en aquel tiempo, en el informe No.1878-68 del 09 de julio de 1968 la Contraloría General de la República certifica esa realidad.

El 01 de octubre de 1968 se celebró la primera sesión del Concejo Municipal de Distrito en Cervantes presidida por Don Hernán Luna Fallas, la integraban además los distinguidos señores: Efraín Pérez Castillo, Alexis Granados Calderón, Gerardo Ulloa Coto, Miguel Arce Granados, Rubén Castillo López, y don Hernán Sojo.

Cercano a cumplir un año más después del medio siglo, la diferencia de aquel pueblito de casa viejas y camino empedrados y el Cervantes progresista de hoy da la razón y el mérito a aquellos señores que nos hicieron dar ese trascendental paso.

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Fuentes: Revista de la Asociación de Genealogía e Historia de Costa Rica. Surgimiento de la población de Cervantes, tenencia de la tierra y la familia Aguilar 1800-1900. Rodrígo Granados Jiménez. 2023.

Relatos del Sr. Joaquín Rodolfo Luna Solano.